Queso obtenido por coagulación láctica mediante una transformación lenta que dura entre 24 y 40 horas.
A continuación, drenado en lienzo y prensado para lograr la compactación adecuada, se forma y aromatiza.
La transformación confiere al producto una textura pastosa y untuosa, que se puede amalgamar fácilmente para su uso en diversos preparados. El sabor es ligero, fresco y ligeramente ácido, con las notas características de la leche de cabra, sin sabor exagerado.
A continuación, el queso se recubre en la superficie con una ligera capa de hierbas aromáticas (albahaca, mejorana, romero, tomillo) bien adaptadas al sabor del queso, a la que donan una frescura particular y característica.